Presentimiento de alondras y sol de otoño
Si no tuviera este presentimiento de alondras y sol de otoño, tal vez en su lugar cabría un reloj o una cajita musical que repita por la eternidad una melodía formada con tu respiración. Pero lo tengo. Trina de mañana y susurra de noche, quema de mañana y entibia la calle. Se refleja en el charco la luz, resplandecen los ojos de la chica de la esquina. Las señoras que ocultan canas se desvelan. Maldicen mil veces mi presentimiento de alondras, porque ellas creen saberlo, pero no, en el fondo, donde está la verdad, no lo saben. No lo sabrán hasta que lleguen volando como alondras ellas también, volando...