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Presentimiento de alondras y sol de otoño

Si no tuviera este presentimiento de alondras y sol de otoño, tal vez en su lugar cabría un reloj o una cajita musical que repita por la eternidad una melodía formada con tu respiración. Pero lo tengo. Trina de mañana y susurra de noche, quema de mañana y entibia la calle. Se refleja en el charco la luz, resplandecen los ojos de la chica de la esquina. Las señoras que ocultan canas se desvelan. Maldicen mil veces mi presentimiento de alondras, porque ellas creen saberlo, pero no, en el fondo, donde está la verdad, no lo saben. No lo sabrán hasta que lleguen volando como alondras ellas también, volando...

Cenizas

Fui detrás de sus pasos persiguiendo su fantasma. No recuerdo -ni intento saber- cómo era su cara. El viento trajo su aroma de frutos maduros,  de tiernas alas. Respiré toda su esencia, me impregné de sus nostalgias, mira que no te miento, me encanté con sus desgracias. Tal vez fue malo el hado, un sino trágico el mío, que por buscarlo he perdido incluso mis propias marcas yo que tuve fuegos en los labios, que tuve en mi boca su espalda, pero fue como si un río de hiel lo arrebatara. Los despojos, lo poco y la nada, las cenizas de mi alma llevo siempre conmigo por si alguien, algún día, consigue amarlas.

Futuralgia

siempre voy a encontrar motivos para sobrevivirte aferrándome a la ingenua idea de que hay mucho más allá aunque mis ojos te hayan regalado la simpleza de sus llantos y la dulzura, casi empalagosa de una mirada del corazón no creo en las despedidas, ni creo en la firmeza ficticia de mis arrebatos de odio tengo la certeza de que algo nos espera y ahí no nos salvaremos allá a lo lejos, cuando el tiempo trate de recordarnos, nos veremos y esa dulzura, se te vendrá a la boca como nostalgia, como amor triste, como ausencia sabré entonces que el tiempo no cura nada sentiré el peso de mis años en la voz pero no me temblará la mano para tocarte la boca apretarte los labios con un beso y recuperar al fin mi alma

Travesía de los celos

Circulando por las callejas me pongo a pensar en que la ciudad conspira contra un cúmulo de sentimientos de celosía que se revuelven dentro del estómago. Mirando los pasajes, las calles desconocidas, los barrios cuya existencia ignoro. Desploma dentro y desarma todo en una mirada vidriosa, un hálito de indiferencia, una respuesta cortante, una agitación del corazón. Resuelvo entonces, con todas mis emociones a flor de piel, darle el brazo a torcer a la que más me pelea: la desconfianza. Veo en cada zaguán una oportunidad perfecta, en cada muchacho de ojos tristes otro yo, donde podrías, con tu mortal ráfaga de mujer independiente, arrasar con sus labios, sus ropas, sus miedos, como hiciste conmigo. El sentimiento se me mezcla con la sangre, con el aire, lo expiro, lo inhalo. Una nube negra me envuelve y me hunde lentamente en la vereda mientras transito, a tal punto que comenzó a ceder, y ya es difícil avanzar. Se abrió una zanja, como un canal a mi paso, no una estela de luces como d...

Autoreferencial

Tengo miedo de no ser yo -digo, entre tanta autoreferencia y quien sabe cuántas vidas van dejando siempre un poco de mí en otros y robando si no me quieren dar alguna sonrisa al pasar... Ya no creo en que la vida sea como una rueda ahora pienso que es un espiral que sube y baja que se mueve y marea y baila no paso dos veces por el mismo tiempo pero un eco me aúlla o susurra y me miran desde lejos mis otras yo pequeña, miedosa, suicida, autodestructiva imposibilitada de belleza absoluta exploradora e inventora de universos experta en martirios y estoica cuanto más hedonista jamás un extremo ni tampoco nula no puedo decirles adiós, el espiral es concéntrico la pena es que voy con la mirada hacia atrás y el espiral me enfrenta al girar a esa otra parte que no sé que asfixia en desconcierto que abruma de ansiedad y de nuevo gira y una vuelta más...

Esperanza rancia

se oyen pasos en el tiempo es la luz del nuevo día un día en que los pasos ciegos han vuelto conocen mi oscuridad como la suya triunfarás, lo sé, entre libritos rojos entre metálicos sonidos del dinero arbolito mío, vida mía, oscuridad y penumbras qué más puedo pedirte, amor? si el tiempo me consume y tus ojos me piden algo que no doy (pobre, alma mía, siempre esperanzada) enfrente de tu sombra el recuerdo me zarandea y es posible que quiera morir pero no es que veo tus sueños, y ahí estamos y la tristeza es sólo un lejano remanso (el tiempo transcurre lento... me ves?) la tibieza es un nido de espinas donde ser feliz (el espacio se agiganta, me escuchas?) ser feliz es un mundo inventado y yo soy tan pero tan feliz.

quienquieraqueseas

salgo a la calle y ya no tengo miedo abandoné mi destino al tiempo de nuevo no te busco de nuevo no te espero tal vez sea el vacío de este invierno o la sombra de tus ojos en mi recuerdo el abismo desolado en el que un día me perdí siento que pasaron años, milenios quizás sólo unas horas pero el tiempo es tan relativo y lo sabemos, lo sabemos disculpá si no puedo mirarte nunca fue tan fuerte una imagen como si te levantaras de la tumba la tumba en la que te velé y salieras al mundo: de cara al viento y a la lluvia pero así es te vi como un espectro ¿quién eras? ya no recuerdo. una sombra, la de tus ojos de nuevo me estremece es cierto: ya no te miro ya no nos miramos hay una grieta de silencio a sólo unos metros pero un kilómetro y medio de palabras sin escuchar de historias vencidas ¿quién fuiste? salí hoy a la calle sentí la lluvia arrojarse sobre mí y pensé: también te mojará quienquiera que seas.

últimos suspiros del romántico

a mí dejame el cadáver el despojo del sueño dejame la ventana abierta a mí dejame, dejame irme dejame con la tristeza a cuestas dejame con mis ilusiones moribundas cayéndose de mis párpados como lágrimas oh, mira el sol que quiere romper el horizonte y lastima tus ojos con sus rayos que tengo el alma en pedazos que tengo la mirada empañada a mí dejame la reminiscencia del adiós dejame enlutada por mis propios pasos que mueren, que mueren en la puerta de tu silencio... oh, a mí dejame la puerta sin llave dejame el espacio de aire que respiras pero dame tus brazos para escapar de la vida.

Sorpresa

Y qué hago, qué hago con mis desgracias, desgraciada de mí que busco lo que tengo cerca, pero no lo veo, no puedo verlo, no quiero. El amor me da golpes en la cara como caricias, suaves y yo le pido azotes, sangre y martirio. Qué se yo qué es el amor, si de tantas vueltas que da la vida no sé si lo tengo o lo perdí, lo busco o lo abandoné, lo cierto es que no sé cómo tomarlo, quema, quema todo a su paso, deja cenizas, deja brasas, deja quemaduras de tercer grado, y yo, tonta de mí, no sé cómo barajarlo, lo abrazo y me incendio, no conozco caricias suaves para enternecerme, el corazón late desangrándose y dando lástima porque es más fácil, es mejor que aceptar que no estoy lista para esta nueva batalla… que yo no sé ni sabré nada de vivir de amor, sólo quiero me que ahogue que me asfixie que me deje en cero que me hunda que me destruya… yo que no sé nada y decir que te amo, con toda la solemnidad con que me diría: me suicido y voy y me tiro al río sin saber nadar, dejando que el agua se...

Creo

Digo, armo con mis manos un pozo de arcilla, y me dejo morir ahí dentro, desgarro mis ropas con furia amenazadora y me enternezco de mi miseria. Mis lágrimas bañan mi rostro, el de ayer, el de hoy: se cubre el cielo de penas. Mira, es muy probable que yo llueva. Que abunden los rosedales con espinas, que sangren las manos del jardinero, que sus ojos vean como es en verdad el fuego. Mira, observa aquel rosedal, ¿lo ves? No quieren ser mutilados, no necesitan más que la luna los ame, los bese; que la tierra los apañe, los alimente; que la caravana de males que se aproximan huyan por donde está viniendo: esto es la paz, es una tremenda mentira que todos creemos

Más preguntas para S.R.

Imagen
¿y con qué cara le voy a decir a la muerte que no me interesa su asecho si ya no te tengo cerca para darte la mano?

La nostalgia peor

"No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió." Por supuesto que era cierto. Que fue cierto. Tengo ese momento clavado en la memoria. Y hoy quisiera volver atrás a ese instante. Atrapar el recuerdo desde una esquinita, y estirarlo, estirarlo, estirarlo, envolverme en él, iluminar esta oscuridad con el brillo de tu mirada, calentar esta soledad con la tibieza de tus ojos, y quedarme inmóvil en ese rincón del tiempo, contemplando ese flash de cariño hasta volverme ciega. Caer en un limbo, en una grieta del cosmos, y encontrarte ahí, ese instante en que alguna vez, podría jurar, me quisiste.

Y Julio.

Yo conservo en mis labios todo el fuego que desdeñas. Tal vez hoy tengas frío. Quizás mi amor te cubra esta noche escondido entre las sábanas y las frazadas, quizás sea amarillo como el sol que todo calienta. Quizá sea un cuento de fantasmas que te asuste la imaginación y te invite a soñar por calles porteñas, o Madrid, siempre tan bella. Tal vez hoy tengas frío y te acuerdes que conservo en mis labios todo el fuego que te espera. Quizá las ansias que lo alimentan, los restos de las ilusiones, ardan en esta hoguera.

Llamada

Te llamo en este silencio atroz. Digo tu nombre y resuena chocando contra las paredes. No hay eco, sólo estoy yo. Llamando sin respuesta... sola escuchando mi voz. Te nombro en todas las cosas que el frío besa. Ni así hay tibieza...

Vuelos

Ya otros brillos habrá sobre tus ojos. A mí me ha revelado el silencio los vuelos de ciertas aves migratorias. Ya las luces del nuevo día nos bañan. Tal vez sea lo único de dónde no voy a irme.

Las malditas

¿qué maldición nos hace trascender desde aquel fruto prohibido? la semilla del vientre la inocencia perdida el estigma del género desde la pluma hasta la muerte en un beso, una puñalada un ramillete de jazmines perfuman la tristeza heredada la mentira de la justicia se ríe a carcajadas y vamos haciendo surcos en la historia atravesando con firmeza las murallas de las almas ya no de fina porcelana blanca sino de marfil y acero sino de fuerza y constancia y con alma de guerrero abrazar nuestra elegancia que el mundo no salió de adentro que esta tierra también nos alcanza que desde el día cero fuimos luz, fuimos agua fuimos vida en abundancia.

Autoconvenciones

y yo me creo que en la calma de esta tormenta constante está lo que busco, y sé, que lo creo sabiendo que no es cierto, que hay algo más, porque si algo aprendí de esa paz inventada de a ratos es que esconde una guerra a estallar...

Cuentas Claras

Ya estoy vacía. Y comprendí así mi capacidad de perdonar, de querer, de amar, de esperar, de llorar, de sentir,de confiar, de reflexionar, de explotar, de ver, de reír, de contemplar, de evaluar, de mirar, de proyectar, de revivir. Pagué por adelantado tanto aprendizaje, con amor y dolor. Con intereses, por las dudas. Sin descuentos, por las penas.

Rarificación temporal

Es raro. Este año es raro. Muchas cosas están muriendo. Hay duelos por todos lados. Hay pedazos de corazones colgando de varios cuerpos bañados en lágrimas, tanto ciertas como mentales, ficticias, tanto hacia fuera, como hacia adentro. Hay restos de promesas desparramadas por donde se mire; hay palabras sueltas, frases que con su último suspiro tratan de unirse y fracasan. Hay canciones echadas a perder, hay poemas rotos, cartas quemadas, fotografías desmenuzadas. Hay dolor y olor a tristeza. Hay ojos que miran y preguntan y buscan otros ojos que no logran verse. Hay labios que buscan bocas feroces para morder, para probar, para sonreír o bocas tristes,  trágicas, melancólicas,  sinceras. Hay manos que buscan pieles, que buscan una superficie para golpear, para acariciar, para abrazar,para sentir. Hay un tango que llora, llora con la lluvia de este año raro; un invierno que no deja de enfriar, que no entiende de la soledad del alma;...

Oasis

Tenía la frescura esa , ficticia, inventada, disfrazada en la mirada, en su manera de moverse y de reír simulando que pocas cosas le importaban realmente. Era una brisa caliente en medio del desierto, parecía un alivio pero en el fondo era dolor.

La deshabitada

el vientre reposa suave sobre rosas y jazmines se le ha ido con el aire el soplo de su boca ningún mar fue tan salado como el beso de su mejilla ningún beso fue tan largo como el que no va a regresar tiene en sus manos suspiros tal vez es sólo un engaño el vacío de los años que pronto van a llegar el pecho se le revienta la sangre no sirve ya tiene la mirada ida y toda su vida a cuestas mas nada ya puede hacerse qué importa el mundo y su gente si aquel pequeño remanso sin verla se ha de marchar Vientre despojado Llénalo de flores Llénalo de cantos.

La herida

Se agota la herida La literatura te aclama Veo caer mi imagen La que quise ser Y no hay nadie Ni yo misma Que quiera levantarme Me apuñalan los malos pensamientos Me abruman las tinieblas de la duda Esta maldición de vivir muriendo Estos sueños despiertos Los huesos carcomidos Podrida el alma tengo Irreconocible estoy ante el espejo Me asecha el tiempo me asedian los miedos Reviento de rabia de cuentos de tristeza Quiero morir morir y morir de nuevo Y comprender de una vez por todas que esto no es un juego No puedo barajar y empezar de nuevo Me consume la desesperación El alma en pena el vacío el abismo el silencio...     Respiro. Sólo tus manos pueden darme nacimiento.

La mala hora

Lamento tanto esta mala hora El quebradero de huesos Al que mi desdichado amor te somete Sé que algún día podrás comprenderme Mas no me abandonen tus manos Tu enojo febril Tu triste semblante de abril Por mi desdichado amor Mal acostumbrado a ser servido A ser negociado y maniatado No me rechacen tus ojos No me nieguen tus manos No me confines al odio Por mi desdichado amor De moldes viejos, de extraños tratos De heridas antiguas mal curado Comprende con tu paciencia La celosía de mis pasiones Estrechame entre tus brazos Para acallar mis temores Por mi desdichado amor No me sueltes a los lobos de mis errores Mi piel arde en un fuego Difícil de contenerlo La llama la dan los vientos Y un huracán hace un infierno Por mi desdichado amor Se quema todo lo que tengo.

El recuerdo

y entonces aparece así como escondido detrás de una cortina de olvidos salta emocionado y juega con mi pelo, se enreda, se cae se azota contra las paredes violentamente quiere sangrar y que lo vea quiere morir y que no lo salve muestra los dientes y gruñe al espejo me clava las garras y ríe a carcajadas se tapa la cara con las manos (que son tantas como sus pecados) y entonces se va, deja el lugar en ruinas (igual que yo) igual que a mí triunfante de haberse hecho presente de haber remarcado sus huellas de reabrir las heridas muestra su sonrisa luminosa, sus ojos llenos de ira radiante (hermoso sol que quema) me muerde los labios con un beso y se retira, llevándose los restos de la ilusión.

Restos

se ven formas y rostros pelos ojos labios hay voces. Risas. Silencios. Ningún elemento es realmente claro toda la angustia del mundo se reúne en ellos y me nubla la vista me rodean, lo sé pero ninguno me abraza ni sabe qué siente en verdad este corazón o sus restos.

Muro

que se amontonen los minutos las horas los días como ladrillos, como bloques enormes, como enorme muralla un fuerte un castillo de guerra donde nunca pasen  tus recuerdos tus ojos, donde no se escuche tu voz ni tu risa que la obra se construya rápido pero también excelente que esté rodeada por un lago hecho por mis ojos que tu nombre se prohíba por ley pero como todo lo prohibido en algún rincón clandestino contrabandeando habrá algún susurro y algún eco retumbará que me hará temblar entera como siempre lo hizo tu presencia.

Guirnalda

amén de estos (aquellos) límites que resultan ser tan tuyos (nuestros) y de las veces que los miro con ojos de lince, de puerta, de aguja (de ciego) (alba, luz) (el sol te dibuja la silueta) y considerando que te he visto, clandestinamente detrás de una excusa o quizá de la vida (lo sabe otro que no somos) traigo a bien entender -aunque con muchas palabras- que esta rebeldía nociva, irreverente fruto de morir y reverdecer demasiadas veces fuimos yo fuimos vos somos luz – lucecitas - y hemos sido y volveremos a serlo cada vez que se venga la noche