Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2013

mitridatismo

en dosis pequeñas recibo tu amor una leve sonrisa, una mirada fugaz, un saludo de adiós. logré inmunizar mi corazón a los zarpazos inesperados que bombea la sangre cuando la sonrisa leve se transforma en risa, cuando la fugaz mirada se prolonga mejor en tus labios las palabras en mi vida el amor triste será el momento en que quizá en vez de dosis leves, generoso seas con tu amor, porque entonces ya no podré sino sólo sentir dolor.

tierra de camino

soy tierra de camino. árida, seca, inútil. mi corazón moribundo reclama que venga el amor y lo sacuda para revivir soy tierra de camino. pisoteada, rústica, infértil. llorando lágrimas secas en silencio de ataúd, de luto por tu amor que no sabe que es agua. ya no muero de amor, muero de sed.

Los de tu estirpe

Los de tu estirpe cargan en sus ojos cañones certeros silencios venenos. Las hijas de tus ojos: mansedumbre atroz, calidez mundana: perenne voz. Las hijas de tu boca: vino en tus labios hiel en tus venas ríos de arena, lluvias con sol. Tardan las luces buscando lo oscuro, tarda un reclamo sereno de un dios/ tardan los versos inmaduros  en ser de tus labios murmullos del amor. 

Viceversa.

Te confieso una cosa: soy intolerante.  Sin dudas te habrás dado cuenta. De mi amplio abanico de defectos, ese es el que más me gusta. Me hizo ser como soy: iracunda, irónica, irrascible, sarcástica... lo que llamaríamos una perra en su sentido de hija de puta más puro. Soy de lo peor gracias a mi defecto. Insoportablemente intolerante. No incomprensiva, no malvada, no malintencionada, sino INTOLERANTE. Al máximo. Y si tuviera que hacer una lista de las cosas que no tolero, en los primeros puestos estaría sin duda  la falta de tolerancia.