La deshabitada
el vientre reposa suave
sobre rosas y jazmines
se le ha ido con el aire
el soplo de su boca
ningún mar fue tan salado
como el beso de su mejilla
ningún beso fue tan largo
como el que no va a regresar
tiene en sus manos suspiros
tal vez es sólo un engaño
el vacío de los años que
pronto van a llegar
el pecho se le revienta
la sangre no sirve ya
tiene la mirada ida
y toda su vida a cuestas
mas nada ya puede hacerse
qué importa el mundo y su gente
si aquel pequeño remanso
sin verla se ha de marchar
Vientre despojado
Llénalo de flores
Llénalo de cantos.
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