La herida

Se agota la herida
La literatura te aclama
Veo caer mi imagen
La que quise ser
Y no hay nadie
Ni yo misma
Que quiera levantarme
Me apuñalan los malos pensamientos
Me abruman las tinieblas de la duda
Esta maldición de vivir muriendo
Estos sueños despiertos
Los huesos carcomidos
Podrida el alma tengo
Irreconocible estoy ante el espejo
Me asecha el tiempo me asedian los miedos
Reviento de rabia de cuentos de tristeza
Quiero morir morir y morir de nuevo
Y comprender de una vez por todas que esto no es un juego
No puedo barajar y empezar de nuevo
Me consume la desesperación
El alma en pena el vacío el abismo el silencio...
   

Respiro.
Sólo tus manos pueden darme nacimiento.

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