A los rotos
A los rotos se nos notan los pedazos con los que nos fuimos rearmando. Ya no escondemos las cicatrices: Tiramos la piedra sobre nuestras propias cabezas y hacemos de una caricia un altar sagrado. Sacrilegio es despreciar el ardor de un beso, Desperdicio es arder con solo una boca Herejía es besar sólo con los labios. A los rotos nos gusta alardear de los retazos con que nos remendamos ya no escondemos las costuras porque somos testigos de la resistencia, protagonistas de nuestros fracasos y apretamos en las manos las espinas con sus rosas, mostramos orgullosos que todavía es posible arder y sobrevivir a la aventura de un fuego ajeno aunque rotos siempre, aunque siempre humanos.