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La farsa

Si en estas manos donde caben todos tus miedos también han entrado los míos… Si estas pieles nos cubren defendiéndonos de nuestro propio infierno chiquito… Tengo los días contados para abandonar esta farsa: el corazón no resiste este vacío: trata de llenarlo con tu imagen con tu aliento con tu piel. Se mueren todos los astros de tus ojos: no me dejes vivir esta muerte en soledad esta lejanía que me abraza y me sofoca y me da vida y me aguanta en la soledad esta mentira.

cortinas negras

con los destellos cristalinos a través de las cortinas negras, blandiendo su mirada con estridente fiereza, ataca la realeza desde su trono oscuro/ millares de intuiciones, pensamientos y margaritas florecidas hay ocultas detrás de los muros solemnes de las palabras no dichas que escondía fervorosamente, como un niño esconde los tesoros que ha robado a su madre/ secretos destructores y ninfas de cuentos de hadas, miradas de los altares de viejas ilusiones que se despedazan distorsionadas, acuden, en bandadas, al sueño de quien se aturde con libros de fantasías, con noches estrelladas y sorbos de miedo en letras de cartón pintadas/ zaguán de voces del pasado, pasillo interminable al mundo de las infinitas posibilidades, lágrimas, risas, carcajadas, el circo de la fantochada, de la burla, de la animalada; brutalidad ensimismada, tormentos fantasmales, desiertos mundanos, incómodos momentos, se ven a lo lejos en el planeta de lo incierto, por cierto, y aprieta sus mandíbulas y de...

Presentimiento sin alondas

Siento, inevitablemente, que podrías llegar en cualquier momento, y sin tus mochilas y tus cuentos, vacío y solo como cuando recién eras un nombre. Siento que podrías, deberías, llegar en cualquier momento, incluso, que estás viniendo. Oigo tus pasos firmes y tiemblo con la tierra que estás pisando, como la hoja al viento en que, torpe de mi, me has convertido. Siento, inexorablemente, que estás llegando, furiosa calma que acompaña tus movimientos, tu camino de espinas, de vidrios rotos, de caracoles y laberintos quiméricos. Ah, sí, lo sé, estás viniendo, liviano, tan roto como siempre estuviste, tan remendado con otros besos, con otros ojos, con cicatrices, lo sé yo también. Sé que es triste este venir, este ir, este yendo, porque aquí, pajarito de alas rotas, aquí ya no te espero.

El gemelo

Ha sobrevivido el gemelo malvado, incapaz de sentir más que para sí mismo. En sus ojos la negrura anuncia la perdición, el abismo insoportable de la cobardía. Ha sobrevivido sufriendo ser uno entero pero a la vez una mitad. Insaciable de amor, imposibilitado de dar, su corazón es una vasija rota que no se puede llenar. Ha desbordado de vida y la culpa lo destruye, le sesga el alma de calor, sus labios son incansables bebedores en busca de paz, las Furias lo corren, lo desnudan lo besan y lo corrompen, las Furias lo envenenan, el amor como un águila le mastica el hígado y jamás logra querer: maldito para siempre, ningún Hércules vendrá a salvarte porque no llevaste luz a ningún lado, la robaste buscando iluminarte, maldito para siempre.

Mientras pensaba en vos

Hay un circo de poetas, de falsas expectativas, un cuento de terror: la luz de tu mirada, el sol que me calcina, el timbre de tu voz. Un sueño de cartón, las noches saturadas, de estrellas molidas, los días de melancolía cantando en el rincón. El brillo de tus ojos, frases hechas para tu amor. Ni siquiera queremos saber, sabemos lo que tenemos y lo queremos perder. Pero qué llena de fortuna, un gusto no verte, un honor no hablarte, un aplauso para el desprecio que actúa tan bien. Un eco de tus ojos, ya sé, no tenes prisa pero es que yo no lo soporto, mientras pienso en vos. Las mentiras, el desamor, la tele prendida, la radio que no deja de cantar Maikel Fox, la factura impaga, el calor mode:ON. Esperándote en el balcón, uno, dos, tres intentos de no morir más de amor, que hoy salieron del cajón, se tomaron el atrevimiento de aparecer hoy mientras pienso en vos, pienso en la locura del mundo, en los libros que aún no leí, en las canciones que no canté, en las c...

En un tiempo

En un tiempo empezaran a caer los pájaros los que vieron tu andar desde lo alto que trinaron tus pasos y tus suspiros como oscuros misiles se morirán de silencio ahogados en tu busca penando el cielo con los ojos perdidos intentando divisarte En un tiempo se olvidarán las tardes de despertarse el sol prendido del borde del mundo se cobijará del celeste cielo y ya no existirán las horas ni serán más los buenos días sino una soledad intacta atragantada y una sola sombra el gentío unidos al fin tan pero tan vacíos.

ansias

corren las cintas de mis venas llevando una sangre lastimada un río de ciruelas, un montón de tristes valles. es la morada del tiempo tu mirada y yo me descubro pobre de certezas soñando apenas, a cuentagotas rumores del suelo, mientras te espero se agrieta el cielo y parece mentira pero las hebras del día se funden con la tierra mientras también se desgarra la vida te espero urgen los días, se masifican, se apelmazan como una bala se arrojan y embisten contra mi sien, embisten y me dejan me abandonan también en un angustiante limbo entre mi vana existencia y la vida que soñaba.