Mala mía, mí mala
Hoy te despido, mala mía. Te agradezco porque fuiste mi escudo, de Medusa la cabeza, defensora de mi tristeza. Hoy te despido.
Hoy te despido, mí mala. Te agradezco porque fuiste mi castillo, mi Bastilla, trinchera de mis penas. Hoy te despido.
Hoy te despido, mí malvada. Te agradezco porque fuiste mi guardiana, Carncerbero del infierno, campana de mis rodeos. Hoy te despido.
Hoy te transformo de mala a madura, de malvada a segura, de enfurecida a lúcida.
Hoy me recibo, mi madura; me recibo, mi amada; me recibo, mía al fin, toda yo mía.
****************
Agradecida por la que fui, por la que estoy siendo gracias a la "mala" que fui.
Gracias, mala, ahora te libero de tus tareas.
Al fin podrás descansar, al fin podrás dejarte amar. Podes dejar que alguien más lama tus heridas, no está mal; podes dejar que alguien más te cuide, no está mal.
Cumpliste tu trabajo con valentía y dolor, con estoicismo y honor, y ya es momento de descansar.
El tiempo de estar en guardia se terminó. Tu guardia terminó.
Descansa en paz, mala de mí, mala mía.
Ahora el trabajo me toca a mí.
Ya es hora de la calma.
Elijo la calma, descansa mi alma. Estás segura. Estás en un lugar seguro. Confía. No hay posibilidades de que todo lo negativo que tu me te piensa para contradecirte sea cierto. Es miedo. Miedo que también le doy las gracias por protegerme pero para esta tarea ya no es necesario. Ya cumplieron su trabajo.
Es momento de relajar el alma. De abrir el pecho. De entregar el corazón y cuidar el que te entregaron. Frágil como el tuyo. Terreno delicado. Pero listo para amar. Un corazón que te espera aunque lata al lado tuyo a diario espera y tiene esperanza, la que lo mantiene cerca.
Comentarios
Publicar un comentario