HumedaD

y esta humedad que cala los huesos se parece tanto a tu mirada. Nunca le tuve tanto miedo al futuro desde que supe que no estarás, ya ves como uno se acostumbra a sostenerte la sombra, a ir juntando las migas de tu risa, quedando con hambre de lo que sólo tenés para vos mismo, de lo que no sabés dar, tacaño hasta de silencios porque cuando más quisiera que te calles, venís con tus palabras y tus trinos, y tus... para qué, mirá... si cuando uno se gasta lo que tiene nomas (ya sabrás), no puede ir a pedir de prestado, menos a vos, que no sabés prestar, ni dar, ni querer. Y ya sé bien que vos no tenes la culpa de tanta desilusión,o no de toda. Porque te pensas que querer es eso que haces, esa costumbre mala mala muy mala de saberte querido y pensar que no necesitas devolverlo, que recíprocamente se vuelve, como un espejo, un reflejo, que uno te quiere porque vos queres, y no. No es así. Yo te quiero porque el karma lo dispuso, o Dios, Alá, Buda, Neruda... o mi imaginación. Agradezco contar todavía con la fortaleza de la indecisión, porque me decidí rotundamente más de diez veces ya no quererte y en mi afán de autoboicotearme estoy regalándote mis pensamientos de nuevo, a vos que ni te imaginás, rey de mis tristezas, que sufro por exceso de amor, por sequía de amor, por tu desprecio, por tus manos, por tus pestañas...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sensación

Marzo.

urgencia I