No pudiste
Nunca supiste verme débil, desfalleciendo ante un par de ojos profundos, lejanos, negros, pájaros, pescaditos, brillitos, ojos de oscuridad, ojos sin fondo, sin tope, sin preguntas, sin respuestas, sin palabras, con poesía. Nunca soportaste verme pequeñísima, mirando hacia arriba, saltando para alcanzar la mesa, jugando, riendo sin motivos... nunca pudiste verme en estado de felicidad plena, no te bastó con mis ojeras y mis labios rojos, sangre, rubí, mordisco de rabia. Y hoy no sé cómo no dormirme sin pensar en todo eso. Es así: apago la luz y duermo, imperturbable, respiro el aire en que ya no respiras, y no me muero menos, ni vivo más... ni viceversa. Nunca pudiste soportar verme indefensa, yo que pude cortar con los dientes las cadenas herrumbradas, que logré soltarme de las manos, de los juicios, que me volvía tan dinámica y rústica soportando el frío y el sol de las soledades en tu compañía, yo que había trasplantado mis raíces sin morirme tanto.... y ahora indefensa, contorneada, quieta, inútil, consternada, azul, desteñida, despintada, distorsionada, luz de vela derretida, sol de tardecita, estrella de amanecer... Puedo asegurar que te dio miedo mi debilidad, mi vulnerabilidad a un par de ojos que no saben verme...
Comentarios
Publicar un comentario