TRES

cada canción corea 
tus tristes tiempos
esos ecos elásticos
del daño dormido
del domingo dorado
del dilema discrecional,
vida, ven, ¡vamos!
no niegues nunca
que quiero quererte
que quise quererte
que quisiera quererte
pero para peor,
las lánguidas letras
buscan banales boca
que quiera quitarlas 
gritarlas, gastarlas, ganarle
al acto amedrentado,
cobarde, como corazón
mío, merecen morir
en enunciados entorpecidos
que quiten quizás
verdad violenta, ¿vio?
usted, únicamente usted
logra limbos locos 
en esta escasa
mente, melancólicamente mía
tan tristemente tonta...
tan torpemente tuya.

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