Y no, lejos estoy de ser la que pensé que sería hoy. Tomé caminos que se bifurcaron, caminé en círculos persiguiendo mi propia sombra y me tejí una trampa en la que caí mil veces. Volví tras mis pasos, apresurada, pero no volví la mirada por temor a ser convertida en piedra o en sal. 

No sé ahora si me conformo o me construyo de otros materiales. Sé que algo adentro mío, ese río correntoso, encontró un cauce para fluir; sé que el frío que entraba por esa grieta lo cubren un par de brazos fuertes que a veces aprietan demasiado, pero me devuelven al mundo, no sin dejarme una marca. 

Tengo muchas nuevas preguntas, tengo muchas otras certezas. 

La soñadora despertó y no había un príncipe pero tampoco un escarabajo o un dinosaurio. Había un hombre hecho de desafíos, confusiones, contradicciones. Había un espejo. Y me vi. Y me enfrentó con una dulce furia. Y me mostró el abismo, lo oscuro del borde de mis ojos, pero me sostuvo con su mano. 

Tengo el privilegio de mirar atrás, de nuevo, ya sin volverme polvo. Algo rememora, algo piensa y se atreve a la pregunta. Elegí otro laberinto. 

Me revuelve el alma no tener todo tan resuelto, diez años después de haber entendido que no se puede estar donde no se es bienvenido, ni hospedarse en un corazón que no tiene espacio para soltar lo salvaje del propio. 

Hoy estoy demasiado viva como para rendirme ante un desencanto. Hoy estoy demasiado viva como para soltar de nuevo. Hoy estoy demasiado viva como para no sentir miedo y aun así, seguir viviendo. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sensación

Marzo.

urgencia I