Tregua
El diario combate del deseo contra la realidad puede tener su tregua por fin. Ese instante íntimo, silencioso, esa luz parpadeante del sol atravesando la copa del árbol mientras la brisa acuna y mece sus hojas. Esa pequeña isla ficticia flotando en el suave oleaje del sueño.
El otoño deslizándose sereno entre los días, tironenado contra el horizonte, el sol...
;e suelto y me relajo, dejo al aire las heridas para que el animal salvaje del tiempo las lama. Depongo mis armas.
Respiro. Soy.
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