La certeza

sirve un montón alejarse un poco, un tiempo, el resto de la vida, 

para ver mejor

sirve poner pausa y disfrutar el silencio, mandar a callarse y callar canallas 

y falsas promesas

sirve apretar el freno y quedarse un ratito atrás mientras todo sigue 

al ritmo que venía

resulta verdaderamente útil despojarse de carga ajena, salir de la sombra desvincularse de un tirón 

de la tristeza de otros, de otras.

Me regalo lo mejor 

y me aferro 

como única certeza a ello: 

mi presente.

 

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