La forma de la tristeza
Ya tengo definida la forma de mi tristeza. Tiene mis ojos y mis palabras. Pero en las manos solo carga barro y cenizas. Hubo tiempo en que esperaba un dios que venga a salvarla. Que lave con lágrimas y saliva lo putrefacto, que cure con agua de lavanda y aromas orientales - patchouli o sándalo - las heridas autoinflingidas. Hubo tiempo en que esperaba un ser extraordinario, un brazo fuerte que tuviera el valor de levantarla y sostenerla de pie, levantarle la frente y tomar su frío rostro entre sus manos para mostrarle la vida. Llegaron figuras lejanas, sombras, espectros, falacias. Llegaron usando el traje de la luz, de formas increíbles y hermosas y perfectas. Pero nada tenían para hacer.
Porque esa era la forma definida de mi tristeza.
Comentarios
Publicar un comentario