La reina de la primavera

Todos quieren a la reina de la primavera
y yo sólo puedo ofrecerte otoños con sol
reconociendo la inefable versión del amor
que ha quedado estancada en mi memoria

como cuando la luna sonríe al mar
y él se enamora de su lado oscuro
como si por ese misterio abismal
las penas quedaran tapadas eternamente


pero todos quieren a la reina de la primavera
y yo me muero de otoño con sol
me revelo contra la poesía
y cuelgo los guantes rotos de tanto
pegarle al vacío de mis días al aire
a la dureza diamantina de mis noches
a la piedra de mi corazón helado

como cuando tus ojos abrieron un surco
una grieta por la cual te espío desconsoladamente
mientras el paso de los días se apura y me alcanza
como cuando quise amar un fantasma,
prendida de un recuerdo que juega a morirse
y nunca gana.


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